Al final siempre ganan los monstruos · Juarma
Blackie books · 280 páginas · 2021
19,95€
Con la colaboración de la editorial
Todas sus historias empiezan y acaban en este lugar: Villa de la Fuente. La gente habla mucho de ellos, pero no sabe nada de lo que les pasa. Son los que se perdieron, los que andan en la droga, los que no se adaptan, los raros. El Juanillo, el Jony, Lolo, la Vanessa y el Cucaracha. Treintañeros con el pelo teñido y la música demasiado alta en el coche, beben cerveza y comen bolsas de patatas fritas, usan Tinder y se meten rayas, llegan tarde si es que llegan. Drogas, atracos chapuceros, líos en el trabajo y en el amor, mentiras y PlayStation. Todos sus problemas empiezan y acaban en este lugar: Villa de la Fuente. La gente habla de ellos, pero no tiene ni idea de qué sienten. Una novela coral, canalla pero tierna que presta oído y da voz a los que apenas pueden explicarse. Entre Faulkner y Makoki, entre Rebeldes y Carson McCullers, un libro durísimo y divertido sobre un lugar y sobre no poder salir de él.
No conocía absolutamente de nada el libro, ni al autor, por lo que mis expectativas no eran para nada altas. La sinopsis tampoco me decía gran cosa, así que, siendo sincero, no esperaba mucho de la novela, solo poder disfrutarla y pasar un rato agradable. Lo que no me esperaba es que iba a tener que obligarme a leer más despacio porque no quería que se acabase.
En Al final siempre ganan los monstruos nos adentramos en Villa de la Fuente, lugar en el que tendremos el gusto de conocer a un pequeño grupo de amigos que nos invitarán a conocer su verdad de la forma más cercana posible. Sus historias son devastadoras pero están contadas de una forma tan humana que creo que no hay mejor manera de acercanos a ellos en este duro viaje.
Es difícil describir este libro. Es una novela sobre la droga y sobre el caos que genera, pero también es mucho más que eso. Es un libro sobre la amistad, la lealtad y la vida. Es un acercamiento a la realidad de muchas personas. Una mezcla de humor con tragedia. En definitiva, Juarma ha escrito mucho más que un libro.
La manera en la que está narrada la historia creo que es la mejor forma para lograr lo que Juarma pretendía, o eso creo: que pudiésemos empatizar con sus protagonistas. La novela muestra a muchos personajes pero cada uno cuenta su historia. Es un libro en el que la realidad se muestra tal y como es, y estoy seguro de que no va a dejar a nadie sin darle vueltas a su cabeza reflexionando.
El autor sabe transmitir, a través de una narrativa original y sincera, una ola de sentimientos y sensaciones. Hace que conectemos con los personajes y que entendamos y empaticemos con un problema real, que existe y está ahí. Su lectura es profunda, pero también es divertida, porque Juarma sabe cómo hacer que riamos en momentos que no tendrían gracia, y cómo no aburrirnos haciéndonos pensar.
Si se os cruza en vuestro camino, dadle una oportunidad. Dejaros atrapar por una historia que engancha, que nos habla de la crudeza de muchas realidades. Con un ritmo frenético que hace que quieras más y más, Al final siempre ganan los monstruos es un libro tierno del que siempre guardaré un buen recuerdo.
4.5/5

